La esperanza es poderosa

¡La esperanza es mejor que el café, y amo el café!  

 

El café puede poner en marcha nuestro cuerpo por 30 minutos o más a la vez. La esperanza va mucho más allá del impacto del café en el cuerpo, ya que alimenta nuestra mente y alma con una energía maravillosa y poderosa.

Vemos esperanza a menudo en los jóvenes. Por ejemplo, cuando una niña decide trabajar en el campo de la medicina después de ver a su papá enfermarse y pasar largos días en el hospital. La esperanza de esa niña la impulsa a estudiar mucho y durante años. O qué hay del chico que sueña con ser bombero. La esperanza de ese adolescente lo infundirá de celo, energía y determinación para convertirse en ese hombre que rescata a otros. 

La pandemia ha impactado las esperanzas de muchos. Para algunos, su salud se ha visto afectada, y para otros, la muerte ha traído un profundo dolor. Para muchos de nosotros, grandes eventos han sido cancelados, aplastando nuestras esperanzas. Para muchos de nosotros, las esperanzas de tener suficiente dinero para hacer algo especial, se han esfumado. Para muchos de nosotros, hemos perdido la oportunidad de ir a la iglesia o a un evento deportivo. Cuando no tenemos algo por lo que vivir, nuestros corazones se entristecen y nuestro nivel de energía decae.

La mayoría de nosotros sabemos cuándo hemos perdido la esperanza o hemos visto que la esperanza se pierde en otros, porque vemos que el brillo en los ojos disminuye. Sin esperanza se vuelve más difícil levantarse de la cama. Sin esperanza nuestros días se arrastran y nuestros corazones se adormecen.

¿De dónde viene tu esperanza?

Había un joven llamado Jeremías, que fue llamado por Dios para decirles a sus líderes que no estaban haciendo lo correcto y que, como resultado, perderían no solo una batalla, sino una guerra. Además, el pueblo de Jeremías sería llevado vergonzosamente al cautiverio para servir a una nación que era su enemiga. Los líderes de ese país no quisieron escuchar a Jeremías y cambiar sus egoístas caminos, así que lo arrojaron a la prisión.

En medio de la crisis de la nación y de los problemas personales de Jeremías, Dios le da estas palabras a Jeremías:

“Porque yo sé los planes que tengo para ustedes, dice el Señor, planes de bienestar y no de calamidad, para darles un futuro y una esperanza.”

Lo que me gusta de Jeremías es cómo Dios le da esperanza de forma personal. Al leer la historia de Jeremías, aprendemos que Dios lo anima a comprar una propiedad a un familiar. ¿Qué creen que pasaba por la cabeza de Jeremías cuando Dios le decía que comprara tierras? Me imagino que fue algo así: “¡Espera un momento, Dios, esto no tiene sentido! ¿Quieres que compre bienes raíces ahora? ¡Nuestra nación está bajo sitio, hay muerte, estoy en prisión, hay destrucción, hay miedo por nuestro futuro, la gente está frenética en toda esta nación!” 

 

En la Biblia dice que el Dios de esperanza puede llenarte de gozo y paz al creer. Adicionalmente, la Biblia dice que por el poder del Espíritu Santo puedes sobreabundar de esperanza. Dios le dio a Jeremías una esperanza tangible en medio del caos (un pedazo de tierra), de la cual aferrarse. En los años venideros, cuando el caos fue reemplazado por la calma, Jeremías pudo ver lo que Dios había hecho por él, dándole una esperanza para su futuro.

 

¿Estás listo para recibir la esperanza que Dios tiene para ti y tu familia? El deseo del Hijo de Dios, Jesucristo, es encontrarte donde estás y lanzarte hacia algo nuevo. Hagamos nuestra parte, entregando nuestros caminos a Jesús y escuchando sus caminos en medio de nuestros tiempos difíciles. Únete a mí para orar por una esperanza real a la que puedas aferrarte en medio de estos tiempos inciertos.