Asociaciones eclesiásticas
The Son’s Children (TSC) se dedica a servir a las familias cristianas creando un ambiente acogedor en el que los niños puedan crecer y prosperar tanto en su desarrollo académico como espiritual.
Creemos en el amor de Dios por nosotros.
- TSC busca asociarse con iglesias cristianas locales, proporcionando a las familias una opción confiable y conveniente para prosperar en una comunidad basada en la fe. A través de estas asociaciones, el centro trabaja para fortalecer la conexión entre las comunidades eclesiásticas y las familias a las que sirven, ofreciendo una base sólida para el crecimiento tanto espiritual como académico. El enfoque se centra en principios cristianos compartidos—como el amor, el servicio y el perdón—.
- TSC ofrece un enfoque religioso intencional con música cristiana, aprendizaje de versículos bíblicos y valores cristianos, junto con la educación temprana en nuestras aulas. Este enfoque ayuda a los niños a desarrollarse no solo cognitivamente, sino también emocional y moralmente, inculcándoles valores como la amabilidad, el respeto, la honestidad y la compasión.
- Al colaborar con las iglesias, el objetivo de TSC es fomentar un sentido de comunidad y propósito compartido entre las familias.
- Entorno seguro y afectuosoTSC se compromete a crear un entorno seguro y propicio en el que los niños sean tratados con amor y respeto. El objetivo es fomentar en los niños la sensación de seguridad, la autoestima y la conexión con Dios, ayudándoles a desarrollar una base sólida para su futuro recorrido educativo y su crecimiento espiritual.
Nuestra Declaración de Fe
En nuestro centro, creemos que cada niño es un regalo precioso de Dios, creado con amor, lleno de potencial y digno de cuidado y amabilidad. Nuestra fe da forma a la manera en que enseñamos, educamos y amamos a cada niño que entra por nuestras puertas.
La Palabra de Dios
Creemos que la Biblia es el libro especial de Dios. Nos dice quién es Dios, cuánto nos ama y cómo podemos vivir de manera que le demos alegría a Él y a los demás.
(1 Corintios 2:7–14; 2 Timoteo 3:16; 2 Pedro 1:20–21)
Quién es Dios
Creemos en un solo Dios que siempre ha existido: Padre, Hijo y Espíritu Santo, tres personas que son una, trabajando juntas en perfecto amor.
(Mateo 28:19; Juan 14:16-26; Juan 16:7-15)
Creador de todo
Creemos que Dios creó todo: el cielo y las estrellas, los árboles y los océanos, los animales grandes y pequeños, y también a cada persona. Él hizo que cada niño fuera especial y nos ama más de lo que podemos imaginar.
(Génesis 1:1–2:25)
Jesucristo
Creemos que Jesús es el Hijo de Dios. Él vino a la tierra para mostrarnos el amor de Dios de una manera que pudiéramos ver y comprender. Nació de la Virgen María, vivió una vida perfecta, ayudó a las personas y nos enseñó a amarnos los unos a los otros.
(Filipenses 2:5-8; Lucas 1:26-35)
La Cruz y la Resurrección
Creemos que Jesús nos ama tanto que dio su vida para quitar nuestros pecados. Pero eso no fue todo: ¡al tercer día, Dios lo resucitó! Jesús demostró que su amor es más fuerte que cualquier cosa, incluso que la muerte. Gracias a él, podemos tener alegría, paz y esperanza que nunca terminan.
(Juan 14:1–6; Juan 2:11)
Gracia y nueva vida
Creemos que el amor de Dios es un regalo, algo que no podemos ganarnos, pero que podemos recibir con alegría. Cuando confiamos en Jesús, Él nos perdona, nos ayuda a crecer y llena nuestros corazones con nueva vida.
(Efesios 2:8-9; Romanos 5:1-2)
El Espíritu Santo
Creemos que el Espíritu Santo es la presencia de Dios con nosotros todos los días. El Espíritu nos consuela cuando estamos tristes, nos da valor para hacer lo correcto y nos ayuda a amar a los demás como Dios nos ama.
(Juan 16:13; Romanos 8:9-11)
Nuestra esperanza
Creemos que algún día Jesús volverá y todo será renovado. No habrá más tristeza ni dolor, solo alegría, paz y amor eternos con Dios.
(Juan 11:25–26; Apocalipsis 21:1–4)
✨ Todo lo que hacemos, desde los abrazos y los juegos hasta el aprendizaje y las risas, surge de estas creencias. Cuidamos a cada niño como alguien maravillosamente creado y profundamente amado por Dios.